¿Cuándo fue la última vez que realmente te escuchaste?
- Lorenza Saldarriaga Tomic
- 8 abr
- 3 Min. de lectura
El precio de ajustarnos al mundo y cómo la sabiduría ancestral nos guía de regreso a nuestro hogar.
Haz una pausa en este instante. Respira profundo y pregúntate con total honestidad: ¿Cuándo fue la última vez que tomaste una decisión basada puramente en lo que tu voz interna te pedía?
Si la respuesta te cuesta o te genera un nudo en la garganta, ¡Bienvenida al club! Es una condición que muchos compartimos.
Gran parte de nuestra educación, desde que somos muy pequeños, consiste en entrenarnos para seguir las normas para poder convivir en sociedad. Aprendemos a leer los gestos de nuestros padres, a entender las reglas de nuestra sociedad y a moldear nuestra personalidad para poder adaptarnos, pertenecer y ser amados.
Desconectarte de ti misma no fue necesariamente un error; fue un mecanismo de supervivencia brillante de ese niño o niña para asegurarse de recibir cuidado. No te juzgues por eso.
Sin embargo, en la etapa adulta, esta desconexión tiene un costo altísimo. De a poco, le quitamos autoridad a lo que internamente sabemos. Empezamos a sostener nuestras ideas, nuestros hábitos y nuestra vida entera sobre una visión individualista, basada en valores familiares o sociales que muchas veces no coinciden con quienes realmente somos y lo que queremos construir.
El resultado: La sensación de vivir sin rumbo
La antigua filosofía de la India, el Samkhya, nos enseña que la raíz de todo nuestro sufrimiento nace de una confusión fundamental de identidad. Olvidamos nuestra Verdadera Naturaleza (Purusha, que es pura consciencia y paz) y nos identificamos ciegamente con los roles del mundo exterior (nuestro cargo, lo que se espera de nosotras, nuestros hábitos). Creemos que somos ese "traje prestado".
Cuando la vida se construye sobre cimientos que no son nuestros, nos empezamos a sentir sin rumbo. Experimentamos un vacío profundo, ansiedad y sentimos que no sabemos cómo encaminar correctamente nuestra energía.
El Mapa de Regreso: Prácticas para volver a escucharte
La invitación para esta semana es a reconectar. Aquí te comparto un mapa de ruta, integrando diferentes sabidurías holísticas, para volver a sintonizar tu voz:
1. El Enraizamiento (Ayurveda) Cuando te sientes perdida, la mente suele estar hiperactiva y sin dirección. En el Ayurveda, a esto se le llama un desequilibrio de la energía Vata (aire/viento). No puedes escuchar tu intuición en medio de un huracán mental.
La práctica: Utiliza la herbología a tu favor. Prepárate una bebida cálida y enraizante (una infusión de jengibre, canela o cardamomo). Bebe despacio, sintiendo el calor asentar tu estómago y visualizando cómo tus pies echan raíces en la tierra. Calma el cuerpo para que la mente pueda anclarse.
2. El Noble Silencio (Budismo) Nuestra sociedad penaliza el silencio y premia la hiper-conexión. Pero la voz de tu intuición no grita, susurra.
La práctica: Adopta el concepto budista del "Noble Silencio". Regálate de 10 a 15 minutos diarios sin pantallas, sin música y sin hablar. Siéntate en meditación o simplemente tranquila. Tu objetivo es observar todo el ruido y las exigencias que surgen, dejándolas pasar sin quedarte anclada en una sola idea.
3. Recuperar tus Valores (Escritura Terapéutica) La desconexión nos hace perseguir metas ajenas.
La práctica: Toma una libreta y haz dos columnas. En la izquierda, escribe 3 valores importantes para la sociedad o para tu familia o grupo social. En la derecha, escribe 3 valores innegociables para ti. La magia ocurre cuando logramos equilibrar los dos aspectos en nuestra vida.
4. Purificar la Energía (Sanación Pránica y Reiki) A lo largo de los años, hemos creado tendencias, como lazos que nos unen con los valores y expectativas de nuestros padres, la sociedad o nuestras parejas. Muchas veces drenando nuestra energía vital y bloqueando nuestra conexión real.
La práctica: Cierra los ojos y lleva la atención a tu pecho y tu abdomen. Imagina una luz dorada que entra por tu cabeza, te envuelve y llena todo tu cuerpo. Al exhalar suelta toda la negatividad y los "deberías ser". Vuelve a inhalar y recupera tu conexión, exhala la negatividad. Repite varias veces y siente cómo recuperas tu energía.
No tienes que vivir una vida que se sienta prestada. Reconectar requiere valentía y hacer pausas observación y cambios que rara vez son cómodos, pero el premio es recuperar la soberanía sobre tu propia vida.
Nota de la terapeuta: A veces los bloqueos energéticos y los condicionamientos de la infancia son tan profundos que intentar cambiarlos a solas puede ser abrumador. En mis procesos terapéuticos, combino la compasión (CFT) con la efectividad de la limpieza energética (Reiki y Sanación Pránica) para ayudarte a cortar esos lazos y recuperar tu rumbo. Si estás lista para volver a ti, escríbeme.


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