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El Juicio Final en tu Cabeza: Cómo ganar el caso contra tu crítico interno

  • Foto del escritor: Lorenza Saldarriaga Tomic
    Lorenza Saldarriaga Tomic
  • hace 4 horas
  • 3 Min. de lectura

Imagina por un momento que entras a una sala de tribunal. Hay un juicio en marcha las 24 horas del día, los 7 días de la semana. ¿El acusado? Eres tú.


El problema no es que seas juzgado, el problema es que este juicio está arreglado.


La mayoría de nosotros vivimos con un Fiscal Implacable instalado en nuestra mente. Esa vocecita que, apenas abres los ojos por la mañana, ya tiene listo un expediente de quejas: "No dormiste suficiente", "mira esas ojeras", "vas tarde otra vez", "seguro hoy no te sale ese proyecto".


Si te has sentido agotado mentalmente, probablemente no sea por tu trabajo ni por tu familia. Es porque has pasado el día entero en el estrado, defendiéndote de ti mismo.

Esta semana quiero proponerte algo interesante: ¡Pongamos orden en la sala!


Conoce a tu Crítico Interno (El Fiscal)

Para ganar el caso, primero debes estudiar a tu oponente. El "Fiscal Interno" (tu diálogo negativo) tiene un modus operandi muy predecible:


  1. Es absolutista: Le encantan las palabras "siempre", "nunca", "todo" y "nada". ("Siempre lo arruinas", "Nunca vas a cambiar").

  2. Presenta pruebas caducadas: ¿Cometiste un error en 2018? El fiscal lo traerá a colación hoy como prueba de que fallarás en el futuro.

  3. No acepta atenuantes: No le importa si estabas enfermo, cansado o si era tu primera vez intentando algo nuevo. Te juzga solo por el resultado final.


Cuando escuchamos al fiscal sin cuestionarlo, aceptamos su sentencia de "Culpable". Y la condena suele ser la ansiedad, la parálisis o la tristeza.


Hechos vs. Interpretaciones ¡Objeción!

Aquí es donde entra tu poder. En un juicio real, un buen abogado gritaría "¡Objeción!" si el fiscal presentara una suposición como un hecho. Tú debes hacer lo mismo.


Una de las herramientas más potentes en psicología es distinguir Hechos de Interpretaciones.

  • Hecho: "Mi jefe no me saludó al llegar hoy".

  • Interpretación del Fiscal: "Está furioso contigo. Seguro hiciste algo mal. Te van a despedir".


¿Ves la diferencia? El hecho es neutro. La interpretación es la que duele. Tu tarea es detener el juicio y preguntar: "¿Tengo evidencia real de esto o es solo una especulación de mi miedo?"


Autocompasión: Contratando a tu Abogado Defensor

Si tienes un fiscal agresivo, necesitas una defensa sólida. Aquí entra la Autocompasión.

Muchos creen que la autocompasión es ser blando o autoindulgente. Falso. Un buen abogado defensor no miente diciendo "eres perfecto". Un buen abogado busca la justicia y el contexto.


Ante el mismo hecho (el jefe no saludó), tu Abogado Defensor diría: "Es verdad que no saludó. Pero también es verdad que llegó corriendo y mirando el celular. Además, tu reporte de ayer fue excelente. No hay pruebas de que esté enojado contigo. Mantengamos la calma hasta tener más datos".


El abogado defensor baja el volumen del drama y sube el volumen de la realidad.


Tú eres el Juez, tienes el El Veredicto Final

Aquí está la gran revelación: Tú no eres el fiscal. Tampoco eres el abogado. Tú eres el Juez.

Tú tienes el mazo. Tú decides a qué voz le das la razón y qué sentencia dictas.


Durante años, has dejado que el fiscal dirija la sala. Pero hoy puedes golpear el mazo y decir: "Caso desestimado por falta de pruebas".


 Ejercicio para esta semana:

Cada vez que te atrapes criticándote duramente, imagina que detienes el juicio.


  1. Identifica qué te dice tu crítico interno (el fiscal)

  2. Pregúntate: ¿Es un hecho o una interpretación?

  3. Redacta mentalmente (o mejor aún, en papel) la defensa de tu yo compasivo, tu abogado interior.


A veces, la crítica grita tan fuerte que nos cuesta escuchar a nuestra propia defensa. Si sientes que el juicio en tu cabeza es injusto y te está costando la paz, recuerda que un terapeuta funciona como un consultor externo experto que te ayuda a preparar tu mejor defensa.


¿Qué veredicto te vas a dar hoy?

 
 
 
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